Capítulo I
El niño estrella
Mi padre tiene una profesión difícil de nombrar: espeleólogo. Bueno, es una de esas personas que se meten en cuevas y cavernas para hacer descubrimientos estudiando bichos o plantas.
Y Mallorca es una isla repleta de sitios así. La ves por fuera, ondulada, brillante, con ese sol que la baña en chorros de oro y no sabes que por debajo es como uno de esos quesos repletos de agujeritos.
Lo dicho: mi isla es un gran queso gruyere.
Mi amiga Aina no se parece en nada a mi. Sin embargo es mi mejor amiga.
Lo que no puede imaginar es lo que voy a contarle. Es que casi no puedo creerlo yo misma. Por suerte tomé una foto. No está muy clara pero algo se distingue.
Fue ayer, en las Cuevas del Drac.
En una gruta surgía algo más que luz… ¡hasta que salió!. Era un niño muy guapo, transparente y luminoso…